Original article by Ferran Barber, Publico.

Trucks extracting Baghouz jihadists and their families from the last battle against the Caliphate.
RIC – Dani Ellis / Archive

Jordania podría servir de puente, si Madrid no desea establecer relaciones diplomáticas con los kurdos de Rojava.

El Gobierno español no ha solicitado la repatriación de las tres mujeres del Estado Islámico, los menores a su cargo y el yihadista o yihadistas que custodian los kurdos de la Administración Autónoma del Norte de Siria (AANES, de acuerdo a sus siglas inglesas) en campos de refugiados y en sus cárceles.

Según ha confirmado este martes el responsable de Relaciones Externas de Rojava (nombre coloquial de esa entidad no estatal), Abdul Karim Omar, “la AANES no ha mantenido ninguna conversación formal o informal, ni ha recibido ninguna solicitud de contacto de ninguna clase en relación a los prisioneros del Estado Islámico. Simplemente, no ha habido relaciones con el Gobierno de Madrid”.

Omar ha realizado estas declaraciones en el transcurso de un fórum internacional sobre el Daesh celebrado estos días en la ciudad de Kamisli (Norte de Siria). Según fuentes de la Administración de Rojava, las dificultades para la repatriación a España de las mujeres y el yihadista o yihadistas se basan esencialmente en problemas diplomáticos: “Ellas han solicitado volver y sus familiares han presionado para ello a las autoridades. Sin embargo, no se ha producido ningún contacto entre las dos administraciones implicadas”. “Cualquier estado extranjero puede repatriar a sus ciudadanos sin tener que establecer relaciones diplomáticas directas con la Administración”

“Entre tanto -asegura el Rojava Information Center-, las mujeres españolas han sido trasladadas de uno a otro campo, sin que tuvieran una clara indicación de si van a ser o no finalmente repatriadas. Aunque se ha citado como principal obstáculo la necesidad de establecer relaciones con las Fuerzas Democráticas de Siria (SDF) o el AANES (su negativa a hacerlo), lo cierto es es posible encontrar soluciones satisfactorias para ambas partes, y de hecho, se han hallado. Por ejemplo, los militares estadounidenses, que trabajan muy estrechamente con las SDF, han facilitado el retorno de yihadistas extranjeros a otros países como Kazajistán, Macedonia y Marruecos. Además, Jordania se ha propuesto como ‘territorio puente’ para la repatriación de familiares o combatientes del Estado Islámico a cualquier tercer país del mundo (y ello incluye a España). Cualquier estado extranjero puede repatriar a sus ciudadanos sin tener que establecer relaciones diplomáticas directas con la Administración Autónoma del Norte de Siria”.

Aunque las fuentes de la Administración de Rojava no hacen alusión explícita a ello, el hecho de que Turquía esté en guerra con los kurdos que custodian a los miembros españoles del Estado Islámico podría ser uno de los obstáculos principales por los que España, u otros países como Alemania, se niegan a mantener vínculo alguno con su Administración, a quienes Erdogan tiene por ‘terroristas’, pese a que han sido el principal aliado terrestre de los Estados Unidos y la coalición internacional, en su lucha contra el Daesh en Siria.

Ankara es un socio comercial privilegiado de nuestro país y un estrecho aliado militar en la OTAN. Ha sido la empresa española Navantia la que ha diseñado y ayudado a construir el primero de los portaaviones turcos. Turquía es además uno de los principales compradores de armamento español. En la actualidad, es también España quien tiene desplegada en ese país un escudo provisional de misiles Patriots al cargo de personal del Ejército de Tierra.

De acuerdo a los datos proporcionados oficialmente por la AANES, en las cárceles de su territorio hay uno o más yihadistas, además de las tres mujeres que aguardan en los campos de refugiados su repatriación a España. Las tres mujeres a las que se refieren son Yolanda Martínez, Lubna Miludi y Luna Fernández, con cuatro hijos cada una.

Aunque no lo han confirmado, el miembro del Estado Islámico que mencionan los kurdos en su lista es posiblemente el de Bilal Wahabi, el único preso identificado hasta la fecha, según dio a conocer el suplemento Crónica de El Mundo. En total, los kurdos reconocen que custodian cuatro o más españoles del Daesh (las tres mujeres y el varón), además de los niños.

Según fuentes de la AANES, la Administración Autónoma de Rojava sigue todavía trabajando en la elaboración de un censo más preciso del número de extranjeros del Estado Islámico que hay en su poder, desglosado por nacionalidades. De acuerdo a la estimación global que manejan en estos momentos, se habla de 14.500, de los cuales tan sólo medio millar han sido repatriados desde que se declaró oficialmente la derrota del ISIS.

Entre las razones que gobiernos como el español podrían manejar para demorar o simplemente negarse a responsabilizarse de los terroristas y sus familiares se apela, con frecuencia, a la amenaza que podrían plantear en sus lugares de origen. “En el fondo, se asume también que las legislaciones europeas no son lo suficientemente duras para castigarles por lo que han hecho. Además, la opinión pública de España podría estar abrumadoramente en contra de su retorno”, nos indican fuentes de la AANES.

En relación a las mujeres españolas, y al resto de mujeres que aguardan su repatriación en Rojava, aún se plantean ciertos problemas adicionales. “Y uno de ellos -asegura el Rojava Information Center– es que hay una absoluta falta de claridad acerca del verdadero papel que las mujeres, en general, desempeñaron en el Estado Islámico, a diferencia de lo que pasa con los hombres, cuyos crímenes fueron más visibles. Muchos países podrían tener miedo de no ser capaces de reunir las pruebas necesarias para condenarles, si en verdad fueron responsables de crímenes”. “Tenemos pruebas de que muchas de ellas han desempeñado un papel fundamental adoctrinando a sus hijos para la yihad”

“A menudo -añade el centro de información-, estas mujeres que se hallan en los campos suelen ser retratadas como víctimas, especialmente por cierto tipo de Prensa liberal, incluso si han participado en algunas de las atrocidades. Las madres suelen verse como menos amenazantes. No obstante, tenemos pruebas de que muchas de ellas han desempeñado un papel fundamental adoctrinando a sus hijos para la yihad. Es decir, a la hora de crear una organización terrorista multigeneracional. Igualmente sabemos que algunas de las mujeres que ahora se presentan como víctimas arrepentidas, han tenido un papel fundamental en la esclavización sexual de las yazidíes. Las ‘ayudaban’ a prepararse mentalmente para ser violadas, como es el caso de Umm Sayyaf. A diferencia de otras organizaciones yihadistas, el Daesh declaró en su día oficialmente que las mujeres también estaban obligadas a tomar las armas por el bien de la Guerra Santa. Eso no significa, claro está, que todas ellas cometieran atrocidades”.

La principal razón por la que los kurdos han organizado este congreso es para pedir a la comunidad internacional que se haga cargo de sus yihadistas y los familiares o que, al menos, contribuyan a la creación de un tribunal internacional para que sean juzgados en Rojava. Con tal fin, se necesitaría garantizar la paz en la zona, y recibir el apoyo económico preciso para el mantenimiento de las infraestructuras y el sostenimiento de todos esos miles de personas que ahora se encuentran en custodia dentro de un territorio que no sólo no se reconoce como Estado, sino que sufre un bloqueo comercial y carece apenas de recursos.

La principal razón que los kurdos aducen para pedir a los europeos que se responsabilicen de sus presos es la seguridad. No pueden garantizar que un nuevo golpe de inestabilidad en el área termine liberándoles de nuevo. La falta de los medios precisos para hacerse cargo de todos esos millares de personas ha provocado también centenares de muertes, especialmente, entre los niños de los campos de refugiados.